SALA 7 - TODOS LOS DOMINGOS
Domingos pintados
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Jozef Israëls
(Países Bajos, 1824 – 1911)
Domingo por la mañana, circa 1880
Museo de Arte de La Haya
https://www.kunstmuseum.nl/nl/collectie/zondagmorgen?origin=gm
– Asombra la cantidad de cuadros referidos al domingo, debidamente expresado en los títulos y muchas veces con la aclaración del momento del día. No hay gran diferencia: cualquiera sea la hora, plasmado en el lienzo está el spleen dominical. Personas solas mirando la nada, grupos errantes, opresivos ambientes familiares…
Edmund Blair Leighton
(Londres, 1852 – 1922)
Una mañana húmeda de domingo, 1896
Colección particular
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Edmund_Blair_Leighton_-_A_Wet_Sunday_Morning.jpg
– Algunas obras, casi todas decimonónicas o de comienzos del siglo XX, muestran gente ataviada con la elegancia de la época –lo que siempre se ha denominado “vestida de domingo”–, de aspecto circunspecto los señores y de sutil coqueteo las damas, que parecen cumplir algún rito antes que divertirse.
Asher Brown Durand
(EEUU, 1796 – 1886)
Domingo por la mañana, 1839
s. d.
https://artsandculture.google.com/asset/sunday-morning-asher-b-durand/wwH24swB0aFfQg?hl=en
– Escenas bucólicas, con casas aisladas entre robustos árboles y una iglesia en el horizonte hacia la que va el personal. Falta solo el tañido de la campana. (También las hay de fieles rezando, incluso algunas que muestran actividades litúrgicas, con sacerdotes y feligreses en actitud de recogimiento).
Géza Schiller
(Budapest, 1895 – 1928)
Domingo por la tarde, 1924
Museo Nacional de Hungría, Budapest
https://en.mng.hu/artworks/46413
– Una pareja de considerable edad toma el té junto a la ventana (han desempolvado el juego que les regalaron para el casamiento). Hay una torta sobre la mesa y al fondo la infaltable iglesia. Él ha clavado la vista en la taza y ella lo mira con atención. Se me ocurre que no tienen mucho para decirse.
Frank Stanley Herring
(EEUU, 1894 – 1966)
Domingo por la tarde, s.d.
Smithsonian American Art Museum, Washington DC
https://americanart.si.edu/artwork/sunday-afternoon-10344
– Una calle de un pequeño poblado con algunas casas a la vera, cada una con su galería en la que hay gente sentada mirando la calle, a la espera de que pase alguien (tal vez no tanto para dialogar con el paseante, sino para utilizarlo como tema de conversación).
John French Sloan
(EEUU, 1871 – 1951)
Domingo, mujeres secándose el pelo, 1912
Addison Gallery of American Art, Massachusetts, EEUU
https://www.artandobject.com/news/reframed-john-sloans-sunday-women-drying-their-hair
– John Sloan es el autor de “Domingo, mujeres secándose el pelo”, de 1912, obra que muestra a unas jóvenes sacudiendo su cabellera al sol. El autor retrató a gente trabajadora, inmigrantes que trabajaban 12 o más horas diarias y que con suerte tenían el domingo libre. El día elegido para el lavado no es casual.
Georges Pierre Seurat
(París, 1859 – 1891)
Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, 1884-1886
Art Institute of Chicago, EEUU
https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_la_Jatte#/media/Archivo:A_Sunday_on_La_Grande_Jatte,_Georges_Seurat,_1884.jpg
– Abundan escenas desiertas que, puesto que el título hace alusión al día en cuestión, se supone que son lugares usualmente concurridos y dinámicos, y el autor ha preferido mostrarlos sin tanta agitación. Como excepción, Seurat pintó su “Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” en la que hay gente agrupada a orillas del Sena. Nadie demuestra nada parecido a la alegría. En rigor, excepto alguien que toca la trompeta y un perrito ofuscado en primer plano, nadie demuestra nada.
William Michael Harnett
(Irlanda, 1848 – EEUU, 1892)
Para la cena del domingo, 1888
The Art Institute of Chicago, EEUU
https://www.artic.edu/artworks/111377/for-sunday-s-dinner
– William Harnett nació en 1888, en plena hambruna irlandesa, y poco después se trasladó con su familia a EEUU, donde se formó como pintor y adquirió cierto nombre por sus naturalezas muertas. “Para la cena del domingo” es una obra rara: por el modelo, la posición del plumífero –que parece dar un paso de ballet– e incluso el propio título, aunque considerando las circunstancias del nacimiento del autor no debería llamar la atención; y puesto que siempre es bueno tener la comida de la noche asegurada, hasta tal vez pueda considerarse optimista. No para el pollo, claro.
Apuntes (anti)dominicales
Edward Hopper
(EEUU, 1882 – 1967)
Domingo, 1926
The Phillips Collection, Washington, DC
– Cuando se es muy niño, todo es más fácil: los siete días de la semana se parecen, y hasta es posible que durante ese período cualquier domingo a uno lo lleven al circo o a un parque, o a visitar a algún primo. Pero eso se acaba y comienzan los problemas.
– La escuela, empieza la pesadilla de la escuela. La semana es terrorífica pero se logra rescatar algo del viernes. El sábado se disfruta a pleno, llega la noche y tras cepillarse los dientes el espejo muestra un rostro distendido y feliz. Entonces el escolar se acuesta, libre de preocupaciones, duerme de un tirón y cuando se levanta, cercano el mediodía, va a lavarse la cara y el mismo espejo de la noche anterior le devuelve una imagen diferente, ya es otro, ya percibe que está en la víspera indeseada. Al día siguiente tendrá que volver a madrugar y soportar el lunes y el martes y el miércoles…
– Dirán que está el fútbol o cualquier otra competencia deportiva, el cine, paseos varios… Es posible, pero cae la tarde y al volver a casa los cultores activos del odio a la escuela cruzan los dedos para que alguna catástrofe o la muerte de algún célebre sea causa de asueto para el lunes.
– Ya mayor, tal vez aparezcan motivaciones o divertimentos extraordinarios que puedan por momentos que uno se abstraiga del almanaque y olvide qué día de la semana es, pero, como los bostezos, el hastío dominical es contagioso.
– Ni que hablar de las reuniones familiares en casa de los padres, pesadilla de yernos y nueras. Sentados a la mesa, si alguno ya no está, se añora su presencia; si hay quien faltó, alguien se encargará de criticarlo, por eso o por lo que sea; si la asistencia es perfecta, habrá por lo menos dos que no se llevan bien; si se han añadido ajenos, ya no es una reunión familiar.
– A ojos de la madre, los hijos varones no están casados con la mujer ideal; las chicas podrían haber enganchado algo mejor y no esos pelagatos muy despiertos pero sin futuro. Hijos e hijas ven si hay algo que se puedan llevar, y sus cónyuges piensan que estarían mejor viendo tele en su casa. El padre espera el momento para irse a dormir la siesta.
– Quienes no tienen familia cerca y zafan del encuentro dominical, pasan el día en la casa limpiando, acomodando, lavando ropa, arreglando el jardín, haciendo reparaciones varias… o salen de paseo y asisten a amuchamientos, esparcimientos caros, lugares ruidosos y soportan congestiones de tráfico y retornos fastidiosos.
– Todos procuran esquivarle al aburrimiento del domingo, al hastío, al no saber qué hacer con tanto tiempo libre y terminan admitiendo, aunque no lo pongan en palabras, que el trabajo les resuelve ese problema. Los que lo tienen, claro.
Harry Rutherford
(Manchester, 1903–1985)
Sunday Afternoon, Hyde
Salford Museum & Art Gallery, Inglaterra
https://artuk.org/discover/artworks/sunday-afternoon-hyde-165562
Joseph De Martini
(EE.UU, 1896 – 1984)
Docks on Sunday, 1941
Metropolitan Museum of Art
Renato Guttuso
(Italia, 1911 – 1987)
Domingo del trabajador calabrés en Roma (Rocco con un gramófono),1960 – 1961
Museo Pushkin, Moscú
https://collection.pushkinmuseum.art/entity/OBJECT/79784?page=9&fund=13&index=421
Velox Ward
(EEUU, 1901 – 1994)
Domingo por la tarde, 1966
Amon Carter Museum of American Art, Fort Worth, EEUU
https://www.cartermuseum.org/collection/sunday-afternoon-19673
Bror Julius Olsson Nordfeldt
(Suecia, 1878 – EEUU, 1955)
Aburrimiento del domingo, 1930
Michener Art Museum, Pensilvania, EEUU
https://artsandculture.google.com/asset/sunday-boredom/PAF4UQ-H9Pjbig?hl=es-419
Jonathan Eastman Johnson
(EEUU, 1824 – 1906)
Domingo, 1866
The New York Historical, EEUU
Paul Signac
(París, 1863 – 1935)
Domingo, 1890
Colección particular
Daniel Pérez
(Buenos Aires, 1944)
Domingueros, s.d.
Pinacoteca Banco Nación, Argentina
https://www.bna.com.ar/Downloads/PinacotecadelBancodelaNacionArgentina.pdf

