Paul Sample
(EEUU, 1896 – 1974)
North Broadway Neighborhood, 1931
Colección particular
El vecindario
Suena el inconfundible silbato, puntual e infalible, del carguero de la cantera y el vecindario se reacomoda. Es la referencia para doña Caridad, que saca la masa de la batea de leudar y comienza a amasar. El Mocho sube a duras penas la escalera portando la canastita con frutas que rescata de lo que desechan en el mercado, más o menos a la misma hora en que Chalino regresa del trabajo en la gasolinera con el paquete de masitas para su nueva esposa. Marcelina sube al altillo a dejarle el nene a la Sonia, que hasta la noche ya no recibe clientes. Es el momento en que don Palmiro apoya el diario en su regazo y le pide los lentes a su mujer porque dice que ya no ve bien, pero no se priva de anunciarle a viva voz, para que todos escuchen, que pronto todo se irá a la mierda. Wilson se levanta de la siesta o de lo que sea, con la resaca de siempre, y mira todo y a todos como si fuera nuevo en el lugar.
Los niños parecen no responder a ese estímulo auditivo y siguen con sus juegos, ignorantes de que en más o en menos tiempo adquirirán algún rito que de una manera u otra responderá al paso del carguero de la cantera. Y mejor que así sea, porque si no pasa el carguero será porque no hay cantera, y sin cantera doña Caridad nada pondrá a leudar, el Mocho no encontrará más frutas, Chalino no tendrá para las masitas, Marcelina se quedará sin la changa del nene de la Sonia y esta sin clientes, Wilson tendrá que buscar otro lugar para emborracharse… y al fin de cuentas será que don Palmiro no estaba equivocado.

