Niles Spencer
(EEUU, 1893 – 1952)
Cerca de la Avenida A, 1933
Museum of Modern Art, New York

Newton en Fraile Muerto (circa 1960)

La fábrica de Chinetti sonaba con un chuf chuf rítmico, como un metrónomo adormecedor para la hora de la siesta. Las palomas arrullaban escondidas en la morera del patio de la abuela. Eludiendo sobornos y amenazas, te resistías a dormir a esa hora y aprovechabas la maravillosa soledad del momento para desarrollar las actividades prohibidas: robar frutas de las plantas del vecino, escalar la pared del galpón, domar gallinas, meter mano en la alacena… y el ruido acompasado no paraba.
La fábrica de hielo y sodería Chinetti tenía –según la veías entonces– una enorme explanada de adoquines, con galerías elevadas a los costados y argollas de hierro adosadas al cordón en las que se ataban los caballos de tiro. En los carros y uno que otro camioncito vetusto cargaban los cajones con sifones de soda y las barras de hielo, envueltas en arpillera, y salían a repartir. Por las mañanas, a primera hora, depositaban en los umbrales de las casas un perfecto cubo cristalino, cortado a serrucho. Los domingos, cuando todos remolonean, solía estar el sol alto y los cubos aún permanecían ahí, achicándose, y un reguero de agua corría por la vereda hacia la calle.
Cuantas veces pasaste por la fábrica te detenías a mirar tras la ventana las máquinas con poleas y largas correas, funcionando al compás de todos los días. Te recordaban un libro de biología que formaba parte de la desnutrida biblioteca de tu casa, en el que había una ilustración del cuerpo humano esquematizado como una gran planta industrial.
Pero ahora vuelves a los cubos.
Cuando no había nadie, acercabas tus ojos a esa superficie sobre la que incidían los rayos del sol. Según tu ubicación y la del cubo, según el tamaño –y según el vecino, deberías decir– podías ver el espectro proyectado sobre la pared blanca del frente de la casa.
Lo tienes muy claro: en ningún arco iris viste aquellos colores que se pintaban sobre el frente de la casa de los Pereyra.

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