Jeffrey Smart
(Australia, 1921 – Italia, 2013 )
Los oyentes, 1965
National Gallery of Australia, Canberra

Introspección

Cualquier día en algún lugar insospechado te encontrarás lejos de todos y de todo, y te sentirás tranquilo, relajado, seguro de tu soledad, en comunión con lo más íntimo tuyo, como para poder decir en voz alta lo que piensas de vos, de quienes te rodean, del mundo, de las cosas, y tal vez hasta te animes a plantearte qué hubieras querido ser, qué habrías hecho de haber podido, cuál es la verdadera vida que habrías querido tener, y te preguntarás qué te impidió dar al menos un paso para modificar ese presente que nunca te satisfizo y que ahora, cuando ya los años te han llenado de cadenas y los cambios te resultan imposibles, solo te queda sacarte esa angustia de encima, ponerla en palabras y pronunciarlas al aire ahí, donde sabes que estás solo y nadie te escucha, una por una, a viva voz, a grito pelado. Cuando ya te duela la garganta y te afloren ideas que de la boca no podrán salir porque te has quedado afónico, te incorporarás y emprenderás el camino a lo de siempre, a encontrarte con la rutina diaria. Sientes alivio, pudiste decir en voz alta cuanto se te ocurrió, y aunque tienes la certeza de que todo se mantendrá inmutable, que nada de lo que vociferaste cambiará, sabes que eso sigue siendo tuyo y de nadie más.
Pero no, no es así: te están escuchando.
Siempre te están escuchando.

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